Entrega del Premio Polaco Sergio Vieira de Mello al CDDHFJL


Blanca Isabel Martínez Bustos, directora del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, recibió el Premio Polaco Sergio Vieira de Mello de parte de la Asocación Villa Decius en Kracovia, Polonia ayer 24 de octubre del 2019. En el evento mostró el Árbol de la Esperanza, un memorial donde están nuestros seres queridos desaparecidos de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y en México (FUUNDEC-FUNDEM). Desde Polonia también instamos al Estado Mexicano a que acepte la creación del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense para dar agilidad a la identificación de más de 37 mil cuerpos que se encuentran en fosas comunes y miles de restos óseos en lugares de exterminio; así también el Mecanismo Internacional contra la Impunidad para que se realice una profunda investigación y se castigue a los responsables de esta tragedia humanitaria que es la desaparición en México. Los dos con ayuda de expertos internacionales. ¡Hasta encontrarles!

 

¿Qué es el Premio Polaco Sergio Vieira de Mello?

Premio Polaco Sergio Vieira de Mello

 ¿Quién fue Sergio Vieira de Mello?

Sergio Vieira de Mello fue designado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el 12 de septiembre de 2002. Nacido en Río de Janeiro, Brasil, en 1948, Sergio Vieira de Mello ingresó a las Naciones Unidas en 1969, mientras realizaba estudios de filosofía y humanidades en la Universidad de París (Panteón-Sorbona).

Vieira de Mello comenzó su labor en las Naciones Unidas en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Ginebra. Trabajó también en operaciones humanitarias y de mantenimiento de la paz en Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique y Perú. Asumió su primer cargo de alto perfil en 1981 cuando fue nombrado Asesor Superior de Asuntos Políticos para las fuerzas de las Naciones Unidas en el Líbano. Posteriormente, pasó a ocupar varios cargos de alto nivel en la OACDH: Jefe de Gabinete del Alto Comisionado, Director de la Oficina Regional para Asia y Oceanía, y Director de la División de Relaciones Externas.

Entre 1991 y 1996, Vieira de Mello se desempeñó como Enviado Especial del Alto Comisionado en Camboya, Director de Repatriación de la Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (UNTAC), Jefe de Asuntos Civiles en la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), y Coordinador Regional de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas en la Región de los Grandes Lagos en África. En 1996 fue nombrado Alto Comisionado Auxiliar para los Refugiados. Dos años más tarde, fue designado Secretario General Adjunto para Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia en Nueva York. Adicionalmente, ocupó brevemente el cargo de Representante Especial del Secretario General en Kosovo, así como el de Administrador de Transición de las Naciones Unidas para Timor Oriental.

Menos de un año después de haber sido nombrado Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, pidió a Vieira de Mello tomar un permiso de ausencia temporal para ir a Iraq como su representante especial. El 19 de agosto de 2003, tan sólo tres meses después de haber llegado allí, Vieira de Mello y 22 colegas suyos murieron en el atentado contra las instalaciones de las Naciones Unidas en Bagdad.

¿En qué consiste el premio polaco Sergio Vieira de Mello?

El Premio Polaco de Sergio Vieira de Mello se estableció por iniciativa de la Asociación Villa Decius en 2003.

Se otorga a personas y organizaciones no gubernamentales por sus actividades en aras de coexistencia pacífica y cooperación de sociedades, religiones y culturas.

Los candidatos al Premio pueden ser personas e instituciones de Polonia y del extranjero por el Panel de Jueces compuesto por Altos Representantes de: el Presidente de la República de Polonia; Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados; Embajador de la República Federativa de Brasil en Polonia; Embajador del Reino de Suecia en Polonia; Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia; Instituto de Recuerdo Nacional; Comisionado polaco para la Protección de los Derechos Civiles, Embajadas, Consulados y Fundaciones que apoyan las acciones de la Asociación Villa Decius en asuntos relacionados con los derechos humanos; Fundadores del premio; Presidente y Director de la Asociación Villa Decius.

El Premio Sergio de Vieira de Mello es otorgado cada año en reconocimiento a los esfuerzos excepcionales cumplidos por un individuo, una comunidad o una institución para reconciliar comunidades, o partidos en conflicto, y cuyas actividades puedan servir de ejemplo para aliviar los sufrimientos de otras víctimas de conflictos en el mundo.

Urgen mecanismos en México: de identificación forense y contra la impunidad

 

Discurso de la Directora del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios (Coahuila, México) y ex Directora del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Chiapas, México),

Blanca Isabel Martínez Bustos, en la recepción del premio “Sergio Vieira de Mello”

(Polish Prize of Sergio Vieira de Mello, UN High Commissioner for Human Rights),en Kracovia, Polonia, 24 de octubre del 2019

 

Respetables miembros de la Fundación “Sergio Vieira de Mello”,

Respetables representantes del Gobierno de Polonia,

Respetables miembros de los otros Organismos Civiles de Derechos Humanos

A todas las personas presentes.

Es un honor para nosotras y nosotros, miembros del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, ser parte de la memoria viva; ser parte de la historia valiente y decidida de Sergio Vieira de Mello y su incansable lucha por la paz y los Derechos Humanos, que es el corazón mismo del pueblo de Polonia.

Es un honor y compromiso, recibir este RECONOCIMIENTO a nuestro trabajo, QUE ES A LA VEZ, UN RECONOCIMIENTO A LAS MILES DE MADRES Y FAMILIARES QUE, EN MÉXICO, BUSCAN INCANSABLEMENTE A SUS SERES QUERIDOS DESAPARECIDOS. Recibo este reconocimiento a nombre de ellas y ellos, a nombre de mis compañeras, compañeros, y de Fray Raúl Vera López, OP, presidente del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios.

“Busco la palabra” decía  María Wieslawa Ana Sziymborska[1]

  Nosotras, buscamos a nuestros desaparecidos,

 y también buscamos la palabra que los nombre y que los traiga.

 

Tenemos 10 años de búsqueda incansable por nuestros desaparecidos y desaparecidas desde Coahuila, México. Diez años atendiendo casos de personas desaparecidas, primero en el noreste del país y ahora en todo el territorio nacional.

Diez años de esperanza y de construir nuestro camino y nuestra búsqueda. Años de exigir y presionar a las autoridades para que asuman su responsabilidad de proteger, respetar y garantizar los Derechos de Humanos para toda persona en territorio nacional; sin embargo, la respuesta sistemática ha sido la misma hasta el día de hoy… impunidad.

En estos años, hemos aprendido que sólo nuestro esfuerzo y organizadas como ciudadanas y ciudadanos, se pueden lograr resultados de esperanza para la humanidad.

 De los gobiernos no ha venido nada, de nuestra búsqueda sí.

Pero los responsables y cómplices de los delitos de lesa humanidad en México no escuchan:

  • ¡Son cerca de 45 mil desaparecidos en México! Aproximadamente 10 mil en el actual gobierno, que continúa con la estrategia de los gobiernos anteriores de administrar el dolor, apostando al olvido y a la muerte. Es así, la simulación, un componente clave para perpetuar la impunidad.
  • Más de 37 mil cuerpos sin identificar y miles de fragmentos de restos recuperados en fosas clandestinas y campos de exterminio. El pueblo polaco sabe bien de qué hablamos cuando nos referimos al hecho de que las desapariciones son parte de una política de Estado

El actual gobierno mexicano no ha sido capaz (en un año) de dar respuesta de justicia, ni siquiera al caso de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa. Lejos de ello, pretende también, al igual que los anteriores gobiernos, ocultar la existencia de cerca de 45 mil desaparecidos.

La violencia en México es muy grave y no se detiene.

En nuestro país, hablar de voluntad política, significa palabras huecas y condena de sepulcros blanqueados.

En México no podemos hablar de que existe democracia, ni transiciones, ni transformaciones, cuando nos faltan miles de personas desaparecidas y día a día siguen desapareciendo.

La inseguridad y las graves violaciones a los derechos humanos es la cotidiano en todo el territorio nacional; continúa la estrategia de administrar el dolor, la desesperación y la exigencia legítima de miles de familias que claman regreso a casa de todas y todos los desaparecidos.

Hablar de justicia en México significaría romper con los pactos de impunidad. Justicia es que regresen a casa todas las personas desaparecidas, incluso si sus corazones ya no laten y sus ojos ya no brillan; Justicia es castigo a los responsables que permitieron esta masacre de nuestro pueblo; Justicia es saber qué pasó, por qué, quién lo posibilitó y capitalizó. Justicia es nunca más una persona desaparecida; Justicia es, no más campos de extermino. Justicia es construir nichos de esperanza y de vida digna para nuestros pueblos.

No se puede hablar de procesos democráticos en México cuando la impunidad es la regla.

La violencia hacia los migrantes centroamericanos es mundialmente conocida; el asesinato de periodistas y de cientos de defensores de derechos humanos; las miles de mujeres asesinadas día a día, pueblos indígenas violentados y expulsados de sus territorios…

Ha sido la labor de los organismos civiles de derechos humanos y de las propias víctimas de la desaparición y la violencia, la que ha buscado; la que propone; la que denuncia; la que exige; pero también la que construye búsqueda, organización y esperanza.

La desaparición forzada en México está ligada a poderosos intereses económicos y políticos.

Un país aterrorizado y violento sólo le es útil al gran capital, que también suministra las armas.

Son los mismos intereses económicos y políticos que están destruyendo el planeta.

Son los mismos que arrebatan las tierras a los pueblos originarios de México y el mundo.

Y la impunidad, es la muralla que posibilita que no haya justicia.

 Por ello, proponemos hoy, desde este importante acto y desde este lugar del planeta, que se active e implemente la presión internacional hacia el nuevo gobierno mexicano para que acepte y dé los pasos necesarios hacia un

 MECANISMO INTERNACIONAL CONTRA LA IMPUNIDAD EN MÉXICO,

 Y A UN MECANISMO EXTRAORDINARIO DE IDENTIFICACIÓN FORENSE.

¡Urge la presión internacional para que ello ocurra!

 Con estos mecanismos, reales y eficaces podremos hablar de que se están haciendo nuevos caminos de esperanza para la democracia en México.

Organizaciones de Derechos Humanos en México y de víctimas de la violencia estamos preparadas y listas con propuesta, trabajo y método.

A ustedes les pedimos la presión civil internacional y la presión diplomática.

¡Nuestra defensa y apuesta por los derechos humanos ha sido y será incansable!

Buscamos a más de 45 mil personas desaparecidas en nuestro país, más de ocho mil son menores de edad, miles de migrantes han desaparecido en territorio mexicano cuyas familias están en perores condiciones para acceder a la búsqueda y a la justicia.

Y si la vida es búsqueda de vida, ésta debe ser sin violencia. No obstante, la búsqueda del desaparecido y desaparecida -por causas inherentes a un sistema que crea y se sirve de la violencia- ha sido el drama que ha acompañado el Centro; búsqueda pionera de justicia y contra la  impunidad, desde que el crimen es gobierno.

Los derechos de la humanidad a la paz, a la justicia, al aire, al agua, al trabajo, a la tierra que es de todos, son los derechos humanos que hoy nos deben impulsar.

Hoy, a los organismos civiles y a los pueblos del mundo, nos une la enorme tarea y necesidad de construir otro rumbo urgente para nuestros pueblos y para el planeta: desde cada rincón del mundo; desde cada esfuerzo, desde cada propuesta, desde cada construcción.

¡Gracias!

¡Muchas gracias a la Fundación y al Gobierno de Polonia por mirar hacia México y Latinoamérica, por ver ahí y valorar, nuestros humildes pero profundos y múltiples esfuerzos y aportes a la paz, a la justicia y a los derechos humanos, y de la humanidad !

[1] Premio Nobel de Literatura 1996